Publicado el jueves, 28 septiembre , 2017

Mi nombre es Carla Candia Casado y algunas de ustedes me conocen como @agobiosdemadre, el nombre de la cuenta que llevo en Instagram y Twitter desde hace más de cuatro años. Soy periodista y mamá de dos, una niña de 5 años que es dulce, sutil y coqueta y un niño de casi 2 años, apodado cariñosamente #MiTerrorDelLlano, que es vivaracho, enérgico (a borbotones) y “reilón”.

A través de mis redes sociales me he dedicado a compartir mi visión sobre la “maternidad real”, como yo la llamo. Esto es, aceptarnos como mamás sin penas ni culpas. “Tengo mi casa hecha un desastre y no importa así me quiero”, “soy una fanática del orden y la limpieza, no importa también me quiero”. No somos mejores o peores mamás por ser “desordenadas” o por “tener la casa como una tacita de oro”. Simplemente intentamos hacer lo mejor para nuestra familia o lo que nos hace más felices.

Todas las madres tenemos “agobios”, por una razón u otra, aunque varíen en naturaleza, y creo que cuando los compartimos somos más felices porque dejamos de sentir que somos las únicas.

Así, por ejemplo, nos conocimos Rebeca y yo antes de coincidir en las redes; en medio de uno de mis mayores “agobios”. Era la hora de salida del maternal y mi hija que estaba en sus días de adaptación se le había “guindado” llorando (y al resto de las mamás) pues yo iba tarde a buscarla y ella actuó como la mamá dulce y cariñosa que es mientras yo llegaba. A pesar de que ella es “mamá con glamour” y yo soy “mamá con agobios” ambas somos mamás y eso nos sitúa en el mismo equipo.

Los “Agobios de madre” tienen mucho que ver con el “glamour”. Todas luchamos por mantenerlo a pesar de las dificultades que se nos presenten y todas incluso lo perdemos en algún momento, así sea a puertas cerradas (confiésalo Rebe, ¡hasta tú!). Lo importante es para mí superar esas “situaciones difíciles”, “dignamente”, con la mayor gracia posible y siempre permaneciendo fiel a nuestra naturaleza.

Aquí pienso en Catalina, Duquesa de Cambridge, levantando a su hija Carlota luego de que ésta se lanzara al suelo en medio de una pataleta en un aeropuerto en Alemania. No perdió la calma, no ignoró a su niña pero no sé desesperó, simplemente hizo lo mejor que podía en una situación como esa: con extrema elegancia la recogió y siguió adelante con sus deberes.

Yo a veces voy a llevar al colegio a mis hijos en pijama, no será lo más «‘glamoroso del mundo» pero no me bajo del carro, siempre doy los buenos días sonriente a la maestra (con los dientes cepillados y buen aliento) y mis hijos están “de punta en blanco”. Digamos que es “mi pequeño acto de rebeldía”, mi manera de “perder el ‘glamour’ con ‘glamour’”.

Imaginemos que estamos en un parque y un niño más grande empuja a “nuestro bebé”. La mamá está ocupada mirando su celular (no juzguemos, todas hemos mirado el celular en algún momento mientras cuidamos a los niños). ¿Qué hacemos? ¿Lo “agarramos por las greñas”? ¿Insultamos a la mamá? No. Esto sería obviamente además de violento perder el glamour y lo más importante: no ganaríamos nada con ello.

Tenemos que hacerle un regalo a la maestra pero nuestro presupuesto es limitado; nos dicen una impertinencia al estilo “cuántos meses tiene” y el bebé nació hace 90 días; y ya no hallamos como disimular los estragos de los trasnochos. A todas esas preocupaciones y más intentaremos darle respuestas aquí, así que no sean tímidas y compartan sus “agobios” a través de nuestras redes sociales. Prometo preguntarle a Rebe cuando el glamour no me alcance. ¿Nos acompañan?

 

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7 Comentarios en “

  1. Siiii realmente las que somos madres entendemos de los agobios . Soy mama de dos hermosas criaturas ! Y hasta el pelo me cambio …..

  2. Me encantó el artículo!!! Es muy cierto todas día a día batallamos con estos agobios para salir adelante de la mejor manera, no es fácil para nada pero de eso se trata la vida en todos los aspectos.

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