(Des) propósitos de mamá para 2018

Publicado el jueves, 28 diciembre , 2017

Cada comienzo de año, las mamás (y en realidad todas las personas) hacemos listas, mentales o escritas, con los propósitos del año: “comeré mejor”, “cocinaré más”, “haré más ejercicio”, “iremos más al parque”, “haremos más manualidades en casa”, etcétera. El elemento común parece ser el “más” y “mejor” pero estamos obnubiladas por las energías de comienzo de año y no ha entrado marzo (en el mejor de los casos) cuando ya olvidamos los propósitos.

Es por eso que este año en lugar de intentar “hacer más”, yo trabajaré para “hacer menos”. Ya sé que suena contradictorio pero ya en los años anteriores venía “dándole vueltas a esta idea”. En 2016 me propuse tener más tiempo para mí, más allá de mis obligaciones como madre o profesional, y en 2017 mi meta fue estar presente en todo lo que hiciera.

Creo que ambos objetivos los cumplí hasta cierto punto, pero por múltiples razones el final de año me agarró cansada y sobresaturada y me hizo reflexionar acerca de la calidad de las actividades y relaciones personales que mantengo.

Pensé entonces que a veces “sobrevivir con glamour a los Agobios de Madre” implica “hacer menos” pero “disfrutar más aquello que si hagamos”. Es decir: calidad en lugar de cantidad.

Las mamás queremos abarcarlo todo: complacer a los niños llevándolos a todas las actividades extra curriculares o de entretenimiento, lucir impecables, tener la casa pulcra, cumplir socialmente con amigos, “atender a la pareja” y un largo etcétera que nos deja sintiéndonos exhaustas.

Entonces, ¿que tal si 2018 es el año de hacer menos? Sé que esto puede sonar mediocre para algunas, pero nada más lejos de mi intención. Mi propuesta es priorizar y comprometernos con las decisiones que tomemos.

Así que aquí va mi lista de “despropósitos” o de todas las cosas que NO haré. ¡Bienvenidas a unirse! Y ya se que hay quienes piensan que pensamientos negativos atraen reacciones (o consecuencias) negativas pero yo pienso que en la vida hay que tener claro lo que NO queremos para así buscar lo que SÍ queremos.

(Des) propósitos de mamá para 2018

No me enfocaré en mi apariencia

Ya sé que es radical y contrario a “los tiempos que vivimos”, y se podría decir que es “poco glamoroso” pero no me interesa cómo me veo, me interesa cómo me siento porque pienso que la primera es consecuencia de la segunda. Y sentirse bien tiene que ver con “la materia” pero también con “el espíritu”. Por eso voy a terapia, leo, medito, hago yoga, paso tiempo al aire libre, investigo sobre los alimentos que me llevo a la boca y también, cuando puedo, voy a la peluquería. Me preocupo de elegir opciones que le hagan bien a mi mente y a mí cuerpo. Lo demás “viene solo”.

No haré “to do lists”

Nunca he entendido el sentido de “las listas de pendientes”. Sé que son una gran herramienta para muchas personas, pero para mí son una tortura, sobre todo cuando la expectativa se queda corta ante la realidad y al terminar el día solo “he tachado” dos “ítems”. Viviré el presente, guiada por mi corazón y por la certeza de mis prioridades.

No trataré de cambiar(me) ni cambiar a los demás

Aquí están incluidos mis hijos, su padre y mi realidad, en general. Algunas personas, o al menos yo, tenemos la tendencia a cuestionar todo, en lugar de simplemente aceptar. Cuestionar no tiene nada de malo pero en algún momento hay que entender que “las cosas son como son” y lo que cambia es nuestra actitud.

No me compararé

Esto pienso es uno de las mayores causantes de sufrimiento: compararnos nosotras como mamás o a nuestros hijos. “Es que a fulana le da tiempo de tener tres hijos, trabajar y estar siempre de punta en blanco y yo a duras penas puedo con uno”. Bueno no conocemos la realidad de “fulana” y por eso compararnos con ella o con cualquier otra persona es injusto e inútil. Cuando nos aceptamos entendemos que no debemos compararnos ni con nosotras mismas, porque no siempre somos iguales y lo que importa es que siempre tratamos de “hacer lo mejor posible”.

Dejaré de hacer cosas por “quedar bien”

Las haré si y sólo si son absolutamente necesarias para mí funcionamiento diario o si las siento en mi corazón. Estamos claro en la vida hay cosas que aunque no nos provoquen mucho, debemos hacerlas. Tal vez un día andamos de malhumor y no queremos dar los buenos días pero sabemos que es lo correcto. Pero hay otros compromisos que hacemos “por quedar bien” y no se nos ocurre que podemos decir que no y seguir siendo educadas. La prioridad siempre debe ser aquello que nos hace feliz a nosotras y nuestros hijos así que si nos provoca ir a esa “piñata” y en lugar queremos escaparnos a la playa, con disculparnos apropiadamente y mandar un regalo tenemos. Aprender a decir que no a veces es necesario para ser feliz.

Dejaré de vivir según “la filosofía de vida de otros” y crearé la mía propia

Es similar a la anterior pero va más allá porque a veces pensamos que solo está la manera de los demás de hacer algo y no vemos que podemos encontrar la propia. Creemos que una “buena madre” es aquella que “está todo el día con sus hijo”, “hornea galletas” y tiene “la casa pulcra” y nos olvidamos que una buena madre es aquella que cría hijos felices y hay muchas maneras de hacer eso. En el único “lugar” que tenemos que “encajar” para ser felices es en nuestra propia vida.

Dejaré de vivir en el pasado y en el futuro

El presente es lo único que realmente existe, el único momento sobre el que tenemos “cierto” control. En este momento escribo este texto y me dejo de preocupar por qué haré después o cómo haré para llegar a esa clase de yoga que quiero tomar si no tengo quien me ayude con los niños. Vivir en “el aquí y el ahora” implica abandonar esa mentalidad tan de nuestros tiempos que se enfocada en los resultados sin considerar el trayecto.

No guardaré rencores

Cuando entendemos que el único momento en el que vale la pena vivir es en el presente, los rencores se vuelven innecesarios y sin sentido. No importa lo que sea que nos haya ocurrido por más “injusto” que sea, la única forma de seguir adelante es “soltar”. Perdonar es antes que nada un acto de amor propio. “Dejamos ir” porque sabemos que “el lugar que ocupa el rencor en nuestro corazón” lo podemos llenar con la risa de nuestros hijos, con un beso de nuestra pareja, con un amanecer de hermosos colores.

No me llenaré de innecesarios

Ocurre como en el rencor pero aplica para “cosas materiales” y de cualquier otro tipo. Creo firmemente en que “menos es más” así que intento donar ropa, juguetes y objetos que no utilice. No podemos tener lugar para lo “nuevo” (o lo bueno) si está lleno de cosas que ya no nos funcionan. Esto aplica también con los compromisos sociales, con las responsabilidades y con las emociones.

No me enfocaré en el “hacer” sino en el “ser”

Esto puede parecer un tanto abstracto, pero somos una sociedad enfocada en el hacer en lugar del ser. Estamos más preocupadas por “qué haremos hoy” que “quién seremos hoy”. Quiero enfocarme en sonreír, en ser amable, amorosa y agradecida. Esas son las verdaderas metas, no “subir una montaña” o “terminar un libro” porque ambas son importantes pero no servirán de nada si por ejemplo subimos la montaña con rabia o olvidamos todo aquello que leemos. Una “buena vida” es una vida que se vive con honor y dignidad, sin importar las circunstancias que se nos presenten.

 

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